viernes 28 de febrero de 2025 14:02 pm
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Los vendedores ambulantes de Nueva York enfrentan un nuevo desafío: el temor a ser blanco fácil para el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). Una reforma en marcha busca eliminar cualquier responsabilidad penal para quienes comercializan productos sin licencia.

Un vía crucis diario

Miles de vendedores ambulantes en Nueva York enfrentan un vía crucis diario, ahora agravado por el temor a las deportaciones masivas. Además de las políticas estrictas de desalojos, confiscación de mercancía y multas impuestas por el Departamento de Saneamiento y el NYPD, los vendedores temen convertirse en una «presa» fácil para ICE.

La voz de los activistas

Vladimir Tlali, portavoz de la Coalición de Inmigrantes de Nueva York, critica las políticas de la Administración de Eric Adams por castigar duramente a los emprendedores que solo buscan sobrevivir. «Tenemos mucho temor de que esta criminalización complique su situación migratoria», afirma Tlali, quien aboga por derogar cualquier responsabilidad civil y penal para los comerciantes sin licencia, tal como propone un anteproyecto en el Concejo Municipal.

Una lucha por la dignidad

Activistas argumentan que etiquetar como «migrantes criminales» a quienes venden bocadillos en las calles es inhumano y desproporcionado. Aunque Nueva York es una ciudad santuario, persisten dudas sobre la colaboración entre NYPD e ICE, lo que convierte en una «emergencia» la necesidad de proteger a más de 23,000 vendedores ambulantes.

Un paquete de protección

Este jueves, concejales, líderes electos y vendedores ambulantes exigieron frente a la Alcaldía la aprobación de un paquete de leyes que crearía una División de Asistencia a los Vendedores Ambulantes dentro del Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas (SBS). Esta división ofrecería capacitación y educación, y facilitaría la asignación de más licencias y espacios públicos para trabajar sin temor a multas y desalojos.

Historias de esperanza y lucha

Verónica Galicia, una comerciante que esperó 23 años para obtener una licencia, se une a las voces que piden a los legisladores locales que aceleren proyectos normativos para aliviar la situación de sus compañeros. «Somos gente honesta que solo quiere trabajar y contribuir con la ciudad», afirma.

Retrasos y promesas incumplidas

La Ley Local 18 de 2021 prometía 4,450 nuevos permisos para vendedores ambulantes de comida en los próximos 10 años, pero su implementación se ha retrasado. Mientras tanto, operativos como «Restaurar La Roosevelt» han desalojado a miles de comerciantes informales, aumentando el temor a ICE.

El sueño americano en peligro

Una vendedora de frutas ecuatoriana, que prefirió mantenerse en el anonimato, admite que su situación en Nueva York se ha vuelto insostenible. «No puedo trabajar vendiendo mis envases porque la policía está pendiente de nosotros. El sueño americano ya no existe», concluye.

Mayoría hispana

El 60% de los vendedores informales de Nueva York son hispanos, seguidos por comerciantes de Medio Oriente y el norte de África (22%) y vendedores del este y sudeste de Asia (7%), según datos del Proyecto de Vendedores Ambulantes.

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